Inicio Opinión LOS POLITICOS SALEN DEL ARMARIO, EL FUTBOL AUN NO
LOS POLITICOS SALEN DEL ARMARIO, EL FUTBOL AUN NO

 

La Football Association, la FA, el organismo que regula el futbol inglés, ha retirado la campaña que tenía previsto lanzar para combatir la homofobia en los estadios. En el vídeo, un tipo inicia su jornada habitual camino del trabajo insultando con los términos más hirientes a algunos de los hombres con los que se cruza en el metro, por la calle y en el ascensor de la oficina. La violencia es chocante. La situación resulta impensable. Pero cuando el mismo tipo lanza similares improperios desde las gradas de un campo de fútbol, la escena parece mucho más plausible. Peor aún, habitual, casi anodina. El vídeo llegó a You Tube, pero la idea de emitirlo en los estadios durante el descanso ha quedado archivada.


Hace mucho tiempo que la FA atacó de frente el problema del racismo contra los jugadores. El combinado de educación cívica, mano dura y campañas en los medios de comunicación, dejando claro que tal comportamiento era inaceptable, dio sus frutos. El éxito se debió en buena medida a la colaboración de las propias estrellas del balón. Entre otros, Thierry Henry, Rio Ferdinand, Samuel Etoo y David Beckham pusieron rostro y voz a la campaña. Pero si el racismo era una causa noble, la homofobia sigue siendo tabú. Ninguna figura del balompié ha querido dar la cara para refrendar el mensaje de respeto a los homosexuales, por miedo a las consecuencias, en el césped y en el vestuario.


De los aproximadamente 4.000 futbolistas profesionales que ejercen en Inglaterra y Gales, no hay uno solo que reconozca abiertamente ser gay. Paul Elliot, un exjugador del Chelsea, asegura que al menos 12 titulares de la Premier League son homosexuales, pero esconden cuidadosamente su condición. Otra voz autorizada, la del publicista Max Clifford, el hombre que mejor vende las exclusivas de famosos en todo el Reino Unido, también ha revelado cómo aconsejó a dos estrellas de la liga mantener en secreto sus tendencias sexuales, si no querían ver sus carreras arruinadas. Hay un terrible precedente, el de Justin Fashanu, que acabó suicidándose en 1998.


El Reino Unido pasa por ser uno de los países más tolerantes en la materia, un lugar donde las parejas del mismo sexo pueden unirse legalmente en un pacto civil. La verdadera igualdad está sin embargo muy lejos y en algunas profesiones los gais no tienen aún cabida.


La política era hasta hace relativamente poco uno de esos mundos vetados. Los sucesivos gobiernos laboristas, asignando al frente de ministerios a políticos abiertamente homosexuales, han dado un gran paso. El pasado día de San Valentín y gracias al empeño del primer mi nistro, Gordon Brown, el Parlamento de Westminster quedó abierto a la celebración de matrimonios y uniones civiles. Las ceremonias, tendrán lugar en la Jubilee Room, o en el comedor de los parlamentarios.


El actual secretario de Estado para Europa, Chris Bryant, es uno de los políticos gais que planean casarse en Westminster. Pero tendrá que pasar todavía bastante tiempo hasta que veamos a uno de los ídolos del fútbol cruzar el pórtico del imponente edificio para dar el al chico de sus sueños.

 

Begoña Arce | 19/02/2010

 

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