| SARAI. PRIMERA TRANSEXUAL EN OPERARSE EN EUSKADI |
|
10/12/2009-Diario Deia Autor: Arantza Rodríguez
Siente que tiene "un elefante sentado en el pecho", pero su sonrisa lo dice todo. Apenas dos días después de someterse a sendas cirugías mamaria y genital en el hospital de Cruces, Sarai recibe a DEIA, a pie de cama, para compartir una pizca de la felicidad que le ha costado 32 años alcanzar.
Sarai nunca festejaba sus cumpleaños. "Estaba viviendo una vida que no tenía que vivir. ¿Qué iba a celebrar?". La primera vez que sopló velas, ya en tratamiento hormonal, a los 29 años, sus hermanos le obsequiaron con su primer "regalo de niña". Una muñeca Bratz, llamada Paula, que, sentada en la repisa de la ventana de la habitación donde está ingresada, sujeta una emotiva tarjeta: Ha llegado el día soñado. Lo primero, ¿qué tal se encuentra? Muy bien, estoy cansada, pero muy contenta. Por fin ha cumplido su sueño. Realmente es mi sueño, pero es mi segundo sueño. El primero es ser madre y ése no lo voy a poder cumplir nunca (se emociona). Hay otras posibilidades... No, no, pero mi tema de ser madre es dar a luz, el llevarlo... ¿Ha sentido tras la operación que volvía a nacer en el cuerpo correcto? No, aparte tampoco me he visto, estoy toda vendada. La operación sí marca un antes y un después en tu vida, pero realmente el antes y el después importante en mi vida fue cuando empecé a vivir siendo yo misma, independientemente de que tuviera el problema de que no estaba operada. De estar haciendo una vida que no es lo que sientes a pasar a vivir tu propia vida, ahí es donde realmente sientes como que vuelves a nacer. ¿Y cuándo empezó a vivir su vida? Con 29 años empecé a hormonarme, el cambio va lento, vas hablando con los allegados, pero hasta que lo dije en el trabajo pasó un tiempo. Se enteró de que la operaban tres días antes de entrar en quirófano. Me lo dijeron el pasado viernes y me pilló de golpe. Estuve todo el fin de semana en shock, con eso en la cabeza. Me decían todos que descansara, pero yo no podía. Con la de noches que ha pasado en vela porque no le llamaban para intervenirla... ¿Pudo dormir la víspera? Sí dormí algo, sí, pero decía: Jo, ¡que me operan el lunes! Llevaba en lista de espera para el pecho desde junio, pero la intervención de reasignación sexual se la plantearon en la última consulta. Siempre han sabido que yo quería operarme, pero no había hablado con el cirujano de datos concretos. Tengo mucha información de las distintas cirugías que hay y tampoco me tenía que explicar todo lo que iba a pasar, pero sí te impresiona que te lo diga de golpe. Yo el viernes pensaba que me llamaban sólo para el pecho. ¿Qué es lo último que pensó antes de ser anestesiada? Pensé en que no había concretado el tamaño del pecho con el cirujano. Tenía hablado más o menos cómo lo quería, acorde a mi cuerpo, ni exagerado, ni poco, pero en ningún momento me dijeron: Toma una prótesis, métela en un sujetador y te ves. Y al despertarse... Me tocaba. Tengo todo vendado, pero noto las formas... Yo necesitaba tocar, palpar y tocar en otro sitio y que no hubiera nada y era como... ¡qué guay! ¿Está deseando verse desnuda en el espejo o cree que le dará impresión? Sé que no me va a dar cosa. De hecho, cuando me han hecho curas, me he inclinado para verme. Digo: Jo, qué impresión. Y me dice la chica: Claro, es que ha sido una operación de nueve horas y tienes todo hinchado. Digo: No, no, que no me da impresión verlo hinchado, me da impresión el no ver lo que había. Es una gozada. ¿Le han explicado si va a poder mantener relaciones sexuales? En la operación genital de las chicas, en principio no hay problemas. Puedes llegar a tener sensibilidad y a tener orgasmos y todo. ¿Recuerda en estos momentos todo lo que ha sufrido desde pequeña? Hombre, eso no lo olvidas nunca. Pero ahora no me acuerdo de eso, estoy a mi cuerpo, a sentirme, a que no me duela, que todavía me duele. ¿Cuánto tiempo estima que tardará en recuperarse? Una compañera se operó en Thailandia y en cosa de dos meses y medio, tres, está muy bien. El lunes celebrará su 32 cumpleaños. Igual es el primero que celebro en mi vida. Nunca los he celebrado, he celebrado desde que empecé con el tratamiento y me empecé a ver bien, antes no, antes nunca. No tenía ánimo... No tenía nada que celebrar. Estaba viviendo una vida que no tenía que vivir. Entonces ¿qué iba a celebrar? Cuando ya esté recuperada del todo ¿piensa festejarlo por todo lo alto? No lo sé, tampoco me lo he planteado. Igual nos vamos de cena. ¿Va a cambiar su manera de vestir? Mi manera de vestir ya era femenina. Ropa ajustada sí me podía poner, pero, por ejemplo, no podía llevar un tanga. Por el pecho, también había muchas cosas que no usaba. Pero tampoco soy de ser muy llamativa. No tiene capricho de llevar escote. No, no tengo mayor capricho. La cosa era poder verme yo bien, no que me vean los demás. ¿Quién le acompañó en la operación? Toda mi familia. Me decían todos que iba a salir todo bien. Han estado animándome en todo momento. Es la primera persona transexual operada en la Unidad de Trastornos de Identidad de Género del hospital de Cruces. ¿Es un honor? Es una satisfacción enorme porque después de todo lo que hemos luchado, algo hemos ganado. Otra cosa es que luego lo sigan haciendo o se queden aquí. Pero, por lo menos, una batalla tenemos ganada. Ahora, que ganemos la guerra, ya es otra cosa. Pero ¿cómo se toma ser "pionera"? Bien. Cuando estás con esta historia, cuanto antes lo hagas, mejor, porque siempre estás con la comedura de cabeza. Cuanto antes lo soluciones, antes dejas de vivir sufriendo. Hay quien sigue pensando que lo suyo es un capricho, que un día se levantó y dijo: "Quiero ser mujer". No te levantas un día, naces así. Te pasas toda la vida pegándote con la sociedad y con tu cuerpo y al final es que naces siendo mujer con un cuerpo que no corresponde. Esto no es me despierto un día y: ¡Ay, se me ha cruzado un cable! ¿Qué les diría a quienes creen que estas intervenciones las tienen que costear los propios transexuales? Está todo dicho. Contribuyentes somos todos. Yo me he tirado toda mi vida trabajando y pagando. Como la transexualidad nos afecta a pocos, la gente dice: A mí esto no me va a tocar y, por tanto, tiro piedras contra este tejado. Si fuera un tema que la gente dijera: El día de mañana me puede pasar a mí, nadie diría eso. Muchos se quejan de que están en listas de espera por temas de salud que consideran más prioritarios. Están en listas de espera, pero no hacen nada. Nosotros hemos luchado por lo nuestro. Si no luchas por lo tuyo, no es justo que luego vayas tirando por tierra lo de los demás. ¿Quiere enviar un mensaje a los y las transexuales que esperan operarse? Que merece la pena luchar por solucionarlo, que no se desesperen y que tengan paciencia. Ésa es nuestra eterna palabra, paciencia. |






